Entre los principales puntos del decreto, se establece que «la navegación, comunicación y comercio de cabotaje nacional serán practicados por buques bajo registro argentino o extranjero». Con esto, se elimina la exclusividad de la bandera argentina en la actividad, permitiendo la incorporación de buques con banderas extranjeras mediante autorizaciones de 180 días, renovables.
La medida también impacta en la regulación de las tripulaciones, ya que a partir de la entrada en vigencia del decreto, no será obligatorio contar con personal argentino a bordo. Sin embargo, se especifica que los trabajadores deben estar habilitados como personal marítimo o fluvial y que la contratación de tripulaciones extranjeras se condicionará a la falta de disponibilidad de marinos argentinos. Asimismo, los gremios podrán ofrecer trabajadores a través de bolsas de empleo, pero los empleadores no estarán obligados a contratarlos.
En cuanto a los contratos de los tripulantes, estos serán regidos prioritariamente por la legislación del país de la bandera del buque. Además, la desregulación permitirá que las empresas inscriptas en el Registro Nacional de Armadores puedan abandonar la bandera argentina, salvo aquellas dedicadas a la pesca, que quedarán excluidas de esta disposición.
Uno de los puntos más relevantes del decreto es la declaración de la navegación marítima y fluvial como servicio esencial. Esto incluye el transporte comercial, de pasajeros, de cargas, los servicios conexos y las operaciones costa afuera. Con esta medida, el gobierno busca garantizar la continuidad de la actividad, ante la posibilidad de huelgas y conflictos sindicales que puedan afectar el funcionamiento del sector.
En lo que respecta a los servicios esenciales, no se podrá negociar una cobertura mínima inferior al 75% de la prestación normal. Asimismo, en el caso de actividades de importancia trascendental, no se podrá pactar una cobertura menor al 50%.
La publicación oficial del decreto generará un fuerte impacto en el sector naviero y gremial, que ya ha expresado preocupación por las implicancias de la desregulación y la apertura del cabotaje a banderas extranjeras.