El paro y apagón informático llevado a cabo por los trabajadores de Aduanas continúa en Argentina. La medida, que se lleva a cabo hoy 3 de abril y mañana, se suma a una serie de protestas que el gremio ha llevado a cabo en los últimos meses. Además, el sindicato ha anunciado su adhesión al paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) para el próximo 10 de abril.
En lo que va del año, el gremio de Aduanas ya ha paralizado su actividad durante 48 horas en el mes de febrero y también en marzo, con apagones informáticos que afectaron gravemente las actividades administrativas del organismo. Esta serie de medidas de fuerza responde a un reclamo por mejoras laborales y condiciones de trabajo, en un contexto de tensiones con la Dirección General de Aduanas.
Pese a que la Dirección General de Aduanas ha propuesto abrir una mesa de negociaciones, las conversaciones se han complicado debido a que el gremio se niega a retirar una medida cautelar que resguarda la estabilidad laboral de los trabajadores. Este es un requisito exigido por la Dirección para avanzar en el diálogo.
Cabe recordar que, en enero, la justicia argentina resolvió a favor de una medida cautelar solicitada por los gremios AEFIP (Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos) y SUPARA (Sindicato Unico del Personal Aduanero de la República Argentina). La resolución obliga al Gobierno Nacional y a la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), antes conocida como AFIP, a abstenerse de adoptar medidas que pongan en riesgo la estabilidad laboral de los empleados y funcionarios del organismo recaudador.
Desde el gremio, se afirma que las paritarias siguen bloqueadas, y que el sector oficial mantiene su negativa a avanzar en mejoras salariales, condicionando cualquier posibilidad a la anulación de la medida cautelar que garantiza la estabilidad de los trabajadores.
Las medidas de fuerza continúan generando dificultades para los actores del comercio exterior, causando demoras en las verificaciones y una acumulación de contenedores debido a los retrasos en las entregas. Las consecuencias de esta situación afectan tanto a los operadores portuarios como a las empresas vinculadas al comercio internacional, que deben lidiar con la parálisis administrativa generada por los apagones y paros en el sector aduanero.